Los mayores tesoros de un monumento, es sin duda su historia y todo lo que ella construyó, sus retablos, sus bóvedas, sus capillas… y por supuesto también los pequeños gestos humanos que han quedado atrapados en sus muros. Durante nuestras visitas culturales, Procuratio Cultural revela detalles que pasan desapercibidos para la mayoría, pero que cuentan historias fascinantes.

En la Concatedral de Alicante, por ejemplo, aún pueden verse grafitis históricos realizados por personas que se refugiaban en su interior durante sus diferentes épocas, algunas de comercio, otras incluso de conflicto o incertidumbre. Pequeños dibujos, nombres, símbolos… trazos humildes que hoy nos hablan de quienes buscaron cobijo entre sus paredes.

Lo mismo ocurre en las torres vigía de la huerta alicantina, construidas para alertar de la llegada de los piratas berberiscos. En sus muros sobreviven grabados a mano que representan embarcaciones enemigas tal y como las veían quienes vigilaban el horizonte. Dibujos sencillos, a veces bellos, a veces inquietantes, que nos conectan directamente con el miedo, la esperanza y la vida cotidiana de quienes defendieron Alicante.

Son detalles que, algunos, no aparecen en los libros, pero que Procuratio Cultural rescata y comparte en cada recorrido, porque el patrimonio también está hecho de estas huellas íntimas y silenciosas.

Cada visita guarda un secreto. Sólo hay que saber dónde mirar. Y Procuratio Cultural está ahí para mostrarlo.